La comida típica de Madrid destaca por sus recetas contundentes, sus guisos de cocción lenta y una clara influencia de la cocina castellana. Entre las especialidades fundamentales se encuentran el cocido madrileño, los callos, los bocadillos de calamares y los arroces bien elaborados.
En Restaurante La Taurina, situado en la céntrica Carrera de San Jerónimo desde 1996, estas recetas tradicionales forman parte diaria de una propuesta pensada para disfrutar de la cocina española en pleno centro de Madrid.
La gastronomía madrileña y su herencia castellana
La identidad culinaria de la capital se ha moldeado históricamente a partir de la llegada de productos y costumbres de ambas Castillas. Esta mezcla dio origen a platos contundentes donde destacan las legumbres, las carnes de vacuno, los despojos bien sazonados y los pescados en salazón que llegaban hasta la Corte.
Comer en Madrid implica entender sus tabernas y la cultura del tapeo. Las tapas permiten probar diferentes platos típicos de Madrid en una misma comida y disfrutar de varias recetas sin limitarse a un solo plato.
1. Cocido madrileño
El cocido es uno de los grandes clásicos de las mesas madrileñas. Este guiso, que necesita varias horas de cocción, combina garbanzos, verduras como repollo y patata, y distintas carnes y embutidos, entre ellos morcillo, tocino, chorizo y morcilla.
Tradicionalmente se sirve en varios vuelcos. Primero llega la sopa de fideos bien caliente; después, los garbanzos con las verduras; y, por último, las carnes que han dado sabor al caldo durante la cocción.

2. Arroces y paellas
Aunque los arroces tienen su origen más ligado al Levante, con el tiempo se han convertido también en habituales en muchas comidas familiares y reuniones entre amigos en Madrid.
En la carta del Restaurante La Taurina, los arroces tienen un papel protagonista. Paellas y distintas recetas de arroz forman parte de una propuesta pensada para quienes quieren disfrutar de este plato en pleno centro de la capital.

3. Rabo de toro
El rabo de toro es una de esas recetas que requieren tiempo y una cocción pausada. Se prepara habitualmente con una base de verduras, vino tinto y un guiso prolongado hasta conseguir que la carne quede tierna y se desprenda con facilidad del hueso.
El resultado es una carne melosa acompañada de una salsa intensa, que suele servirse con patatas. También forma parte de la propuesta gastronómica de La Taurina y encaja especialmente bien con el carácter taurino del restaurante.

4. Callos a la madrileña
Pocos platos representan tan bien el recetario castizo como los callos a la madrileña. La receta se prepara con tripas de vacuno, pata y morro, guisados junto a chorizo, morcilla y pimentón.
Se sirven muy calientes y con una salsa espesa y sabrosa. Es uno de esos platos en los que el pan suele convertirse casi en un acompañamiento imprescindible.

5. Bocadillo de calamares
Es difícil hablar de la comida típica de Madrid sin mencionar el bocadillo de calamares. Su receta es sencilla: anillas de calamar rebozadas y fritas, servidas dentro de un pan abierto y crujiente.
A pesar de tratarse de una ciudad sin costa, Madrid convirtió este bocadillo en uno de sus grandes clásicos populares, especialmente asociado a la zona de la Plaza Mayor y al centro de la capital.

6. Oreja a la plancha
La oreja de cerdo troceada y preparada a la plancha es una de las raciones más conocidas de Madrid. Se cocina a fuego fuerte y suele acompañarse con ajo y perejil, consiguiendo un exterior dorado y una textura más gelatinosa en el interior.
Normalmente se sirve en ración y puede acompañarse con diferentes salsas o aliños, según el establecimiento.

7. Patatas bravas
Las patatas bravas forman parte inseparable del tapeo madrileño. Se sirven cortadas en dados y acompañadas por una salsa con un punto picante que da nombre al plato.
La clave está también en la textura de la patata: dorada por fuera y tierna por dentro. Es una de las tapas más habituales para pedir al centro y compartir.

8. Besugo a la madrileña
El besugo a la madrileña se prepara al horno y suele acompañarse de ingredientes como pan rallado, ajo, perejil, limón y vino blanco.
Dentro de los platos típicos de Madrid, destaca por su vinculación con celebraciones y fechas señaladas. Su preparación sencilla busca mantener el protagonismo del pescado y de los sabores que lo acompañan.

9. Huevos rotos con jamón
Pocos ingredientes hacen falta para preparar unos buenos huevos rotos: patatas fritas, huevos y jamón. Precisamente en esa sencillez reside buena parte de su popularidad.
Lo habitual es romper las yemas justo antes de comerlos para que se mezclen con las patatas y el jamón. Se sirven normalmente en una fuente al centro para compartir.

10. Gallinejas y entresijos
Dentro de la casquería madrileña, las gallinejas y los entresijos ocupan un lugar especialmente reconocible. Se elaboran a partir de partes del cordero que se fríen hasta conseguir una textura dorada y crujiente.
Se trata de una receta humilde muy ligada a las fiestas populares y verbenas madrileñas, donde durante décadas fue habitual encontrarlas recién hechas.

11. Soldaditos de Pavía
Los soldaditos de Pavía son tiras de bacalao desalado, rebozadas y fritas hasta conseguir una capa exterior crujiente.
Dentro de la comida típica de Madrid, suelen servirse calientes como tapa o aperitivo y tradicionalmente pueden acompañarse de pimiento rojo. Son una muestra de cómo el bacalao se incorporó al recetario popular de la capital.

12. Caracoles a la madrileña
Los caracoles a la madrileña se preparan en un caldo de sabor intenso, habitualmente acompañado de ingredientes como jamón, chorizo, pimentón, guindilla y distintas especias.
El resultado es un guiso con carácter y un ligero punto picante. Tradicionalmente se ha consumido especialmente durante la primavera y forma parte del recetario más castizo de la ciudad.

13. Sopa de ajo
La influencia de Castilla en la comida típica de Madrid se aprecia claramente en platos como la sopa de ajo o sopa castellana. Su receta parte de ingredientes sencillos como pan del día anterior, ajo, pimentón, caldo y huevo.
Servida bien caliente, es una elaboración especialmente vinculada a los meses fríos y una muestra de cómo recetas castellanas terminaron integrándose de forma natural en la cocina madrileña.

14. Rosquillas de San Isidro
Entre los dulces madrileños, las rosquillas de San Isidro son unas de las más conocidas. Su consumo está especialmente ligado a las celebraciones del patrón de Madrid durante el mes de mayo.
Las variedades más populares son las tontas, sin cobertura; las listas, cubiertas con un baño dulce; las de Santa Clara, con merengue; y las francesas, que incorporan almendra.

15. Churros y porras con chocolate
Un recorrido por los platos típicos de Madrid estaría incompleto sin los churros y las porras. Se elaboran a partir de una masa sencilla de harina, agua y sal que después se fríe hasta conseguir su característica textura.
Servidos recién hechos y acompañados de una taza de chocolate caliente, forman parte de uno de los desayunos y meriendas más reconocibles de la capital.

Dónde probar la auténtica cocina española en el centro de Madrid
Para disfrutar de algunos de estos platos típicos de Madrid en un ambiente tradicional y acogedor, Restaurante La Taurina propone una carta con arroces, raciones y recetas muy ligadas a la cocina española.
Situado en Carrera de San Jerónimo, 5, a pocos metros de Puerta del Sol, es una parada cómoda para comer durante una jornada por el centro de la capital.
Reserva tu mesa en Restaurante La Taurina y disfruta de la cocina española en pleno centro de Madrid.





